Pedagogía del conflicto en Colombia: años de sangre y días de enseñanza

Diferentes labores pedagógicas encaminadas a enseñar sobre el conflicto armado en Colombia se están realizando en la actualidad.

Por: Diego Andrés Arango Díaz

Desde múltiples organizaciones sociales y de víctimas, apoyadas por editoriales independientes y productoras audiovisuales, se está realizando material encaminado a enseñar y comunicar la historia del conflicto armado colombiano a partir de la necesidad de las víctimas por dar a conocer y comunicar los hechos ocurridos en el marco de este conflicto.

El conflicto armado colombiano se ha desarrollado desde los años 60 con variados intereses políticos, sociales y económicos que han ido cambiando con el paso del tiempo. Este conflicto ha tenido varios actores principales entre los que se destacan el Estado colombiano, las guerrillas, los grupos paramilitares y grupos armados patrocinados por el narcotráfico.

Fruto del conflicto, y de todos los años de heridas y dolor acumulados, surge la necesidad de contar la historia de boca de quienes han vivido de primera mano sus efectos, las víctimas. Es así como desde finales de la primera década de los años 2000 los movimientos y organizaciones sociales han tomado mayor fuerza, y con el apoyo de entidades públicas y privadas, se han empoderado para contar las historias del conflicto armado y sus efectos en sus comunidades como parte de un proceso de dignificación y construcción de resiliencia.

Según Camila Arango, docente de derechos humanos en Colombia, la esencia de contar y aprender sobre la historia del conflicto armado en Colombia radica en que esta es una de las formas que tenemos para no repetir las barbaries y niveles de sevicia alcanzados durante este. Adicionalmente es importante que entendamos y conozcamos lo que ha sucedido en el campo colombiano y que nosotros de una u otra forma hacemos parte de esa historia.

Según ella, las principales iniciativas para contar el conflicto, y los diferentes procesos de memoria, se han dado en el territorio en torno a la necesidad inherente de las víctimas de narrar lo sucedido, existiendo para ello diferentes organizaciones sociales y campesinas que han empezado a hacer variadas narraciones del conflicto armado; hay casas de memoria en distintos territorios en algunas partes de Colombia que buscan reconstruir y contar lo sucedido de manera pedagógica desde la voz de las víctimas y las experiencias propias de los territorios y adicionalmente hay varias organizaciones no gubernamentales (ONG) que han apoyado los procesos desde lo económico y lo práctico.

Foto tomada de https://mimemoria.org/

Ejemplo de lo anterior tenemos la iniciativa llamada Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María (MIM), quienes en su sitio web mencionan que “representa una plataforma concreta de reparación simbólica ante las huellas dejadas por el conflicto armado. Pensar el futuro, fortalecernos en busca del buen vivir, la convivencia, la organización y movilización social, a través de los diálogos y confluencias del pensamiento campesino, organizaciones sociales y culturales montemarianas, en su itinerancia por el territorio”. Este proyecto fue creado por el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21, el cual es “una organización de la sociedad civil que construye paz mediante el enfoque de la comunicación para el cambio social”, en alianza con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales tales como el Departamento para La Prosperidad Social (DPS), la Embajada de Francia, el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre otros.

Otro proyecto interesante para la comunicación y pedagogía del conflicto armado es el realizado por Diana Ojeda y Pablo Guerra, quienes con el apoyo de la editorial Cohete Comics, lanzaron el cómic ilustrado “Caminos Condenados”, el cual narra mediante el uso de las diferentes características de la novela gráfica, la violencia, conflicto y dolor vividos en los Montes de María. De acuerdo con el sitio web del Museo de Memoria de Colombia, “el libro parte de una investigación de campo de la geógrafa Diana Ojeda y el Centro de Estudios de Ecología Política, y entabla un diálogo entre las ciencias sociales y la narrativa gráfica. A través de tres historias independientes protagonizadas por campesinos e investigadores, se ilustran varias de las problemáticas a las que se enfrentan a diario los habitantes de los Montes de María, las nefastas consecuencias de los monocultivos de palma en la región y los retos del conflicto.”.

De acuerdo con el Registro Único de Victimas (RUV) entre 1985 y 2012 (datos al 31 de marzo de 2013) 2.521.232 menores de edad fueron víctimas de desplazamiento, violencia sexual, desaparición forzada, homicidio o minas antipersonales, y según el Centro nacional de Memoria Histórica entre 1958 y 2020 en Colombia 17.860 menores de edad fueron reclutados forzosamente por diferentes actores del conflicto armado.

Imagen tomada de http://www.pathosaudiovisual.com/es/contenido-digital/reconstrucci%C3%B3n
Imagen tomada de pathosaudiovisual

En ese contexto, surgen iniciativas como la desarrollada por Pathos Audiovisual, una productora audiovisual que le apostó al proceso de contar nuestro conflicto armado mediante un producto transmedia llamado “Reconstrucción: la guerra no es un juego”, que incluye varios documentales cortos, un sitio web y un video juego. Reconstrucción, según su sitio web “… busca acercar a los ciudadanos a la historia del conflicto armado a través de una aventura gráfica que narra la violencia, el desplazamiento, el asedio de grupos ilegales y el retorno de una comunidad. Este es el resultado del trabajo de un equipo multidisciplinario conformado por ingenieros, diseñadores e investigadores que juntos construyeron una innovadora propuesta para hacer pedagogía sobre la historia del conflicto colombiano.”.

Finalmente, tenemos el trabajo del fotoperiodista colombiano Jesús Abad Colorado quien a través de muchos años ha venido retratando la crudeza y realidad del conflicto armado de nuestro país. Recientemente, en el año 2018, con el apoyo de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia lanzó su exposición fotográfica El Testigo, en la cual se recopilan más de 500 fotografías tomadas a lo largo de su carrera y como testimonio claro de la cruel realidad del conflicto. Exposición fotográfica que recientemente se ha reabierto y estará disponible hasta finales del mes de enero del 2022 en el Museo del Claustro de San Agustín ubicado en la Carrera 8 # 7 – 21 en la ciudad de Bogotá.

Es así como mediante estos proyectos y muchos otros que se han creado y se están creado se busca darle una voz a las victimas del conflicto, quienes a lo largo de este no pudieron hacer más que callar sus dolores a riesgo de ser victimizados por comunicarlos.

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