Colombia 2026: Mayor retroceso democrático de la región y 34 líderes sociales asesinados
En Colombia, el panorama institucional parece no ser el mas alentador para el 2026. Por un lado, los organismos internacionales ubican al país con la mayor caída democrática de América Latina, además, la Defensoría del pueblo le pone el nombre a estas tragedias, son 34 casos confirmados de lideres sociales que han sido asesinados en lo que va del 2026.
Por: Daniela Palacino
Este retroceso institucional no es una casualidad, es el resultado de una violencia política y sistemática, que pone en riesgo la democracia del país y continua silenciando las voces de civiles y dejando al sistema democrático sin sus principales defensores. Sucesos como estos han alejado e impactado negativamente diversos indicadores de estabilidad y convivencia ciudadana, alejando al país de los niveles de desempeño registrados en periodos anteriores.

El asesinato de Miguel Uribe Turbay en 2025 marcó un punto crítico en la crisis de seguridad política de Colombia durante el último periodo. El reporte identifica estea contecimiento como un “factor determinante” para la reevaluación de los indicadores del país. Aun así, la violencia contra figuras políticas se extendió más allá de este caso prominente.
De acuerdo con el informe trimestral de la Defensoría del Pueblo, entre el 1 de enero y el 31 de marzo del año en curso se registraron 34 homicidios. De ese total, 30 víctimas eran hombres y 4 mujeres. Además, la entidad advirtió que en el mismo periodo fueron asesinados tres firmantes del Acuerdo de Paz en hechos ocurridos en Caquetá, Cauca y Huila: dos casos en febrero y uno en marzo.
En el balance regional, Antioquia fue el departamento más golpeado, pues concentró tanto el mayor número de asesinatos de líderes como el mayor registro de masacres, el departamento documentó ocho de los homicidios y seis de las masacres notificadas a nivel nacional en estos tres meses, posición que lo convierte en la región con mayor incidencia de violencia colectiva y ataques contra líderes. Esta situación no es una coincidencia, sino un patrón estructural que desarticula la organización social y debilita la presencia del Estado en los territorios más vulnerables.
A este clima de violencia se suma el preocupante análisis de la Misión deObservación Electoral (MOE), que advierte sobre una “erosión generalizada” de la seguridad ciudadana. Esta crisis ha golpeado con especial fuerza a sindicatos y activistas.
El informe también resalta factores de inestabilidad dentro del propio Gobierno. La polémica designación de un militar como Ministro de Defensa (pese a su posterior renuncia al servicio activo) ha sido interpretada como un debilitamiento del control civil sobre las fuerzas armadas, afectando la percepción de institucionalidad democrática.

Finalmente, el futuro electoral se vislumbra bajo una sombra de incertidumbre. Para los comicios de 2026, la MOE ha encendido las alarmas al identificar 81 municipios en riesgo extremo por fraude o violencia. Esta cifra es alarmante: representa un aumento del 65% respecto a las zonas críticas detectadas en las elecciones de 2022, lo que sugiere que la democracia colombiana enfrentará su prueba más dura en las urnas bajo un entorno de coacción y peligro sinprecedentes.
Las elecciones para el nuevo periodo presidencial estan cada vez más cerca, y estos datos nos dejan con una alerta sobre el clima político al que nos avecinamos y al cual debemos hacerle frente, ¿Seguiremos permitiendo que la vida de lideres sociales y políticos esté en riesgo constante, o tomaremos acción como ciudadanos y nos pronunciaremos sobre las injusticias electorales a las cuales nos enfrentamos?
