¿Por qué tanto afán? Coven Academy y las series cortas
Entre el atracón y la prisa, las series se acortan y se aceleran. Con Coven Academy como ejemplo, nos preguntamos quién nos persigue y qué historias dejamos de poder contar.
Por: Juanita María Moreno
Casi todo parece ir más rápido: la música, las noticias, las conversaciones y, cada vez más, las series, si bien antes una serie perfecta se componía de nueve temporadas y capítulos de hasta 40 minutos ahora el estreno ideal para retener al público se trata de episodios cortos en una sola temporada.

Un caso de muestra es la nueva serie de Disney Coven Academy una serie de Freeform, creada por Tim Federle, el de High School Musical: The Musical: The Series, se estrenó el 1 de octubre con toda la temporada disponible al día siguiente en Disney+. Son 21 episodios de unos 13 a 19 minutos. El propio anuncio oficial la presentó como una historia en formato pensado para el atracón, contada en capítulos de ritmo veloz. Es decir, la velocidad no es un accidente: es una decisión de diseño.
Dando paso a buenas reseñas que la celebran como algo bueno que permite que la velocidad enganche a la audiencia y algunas malas que hablan de que ese ritmo da paso a tropiezos, hilos sin conectar e incluso decisiones erráticas ya que al ser un universo mágico hay cosas que necesitan masticarse y explicarse un poco más; y si bien ambas están muy conectadas con lo que es la serie aparece una pregunta ¿Por qué tanto afán? ¿Quién nos viene persiguiendo? Y la respuesta la puede tener la investigadora Gloria Mark lleva años midiendo cuánto tiempo consumimos pantallas antes de cambiar de actividades y encontró que ese tiempo es de casi 47 segundos y que se requieren aproximadamente 25 minutos para volver a concentrarse por completo en una tarea principal después de sufrir una interrupción.
En ese orden de ideas hablando de la serie, es fácil notar que sus episodios duran incluso menos de lo que necesitamos para volver de lleno a una tarea después de una interrupción, y eso deja ver un problema de base que quizás no es el consumidor pueden -o son- las plataformas se diseñan para retener y la ficción se adapta a esa lógica, porque la forma en que se transmite la información moldea el pensamiento. Entonces, si cada capítulo tiene que enganchar en minutos, queda en el aire qué historias dejamos de poder contar y cuándo fue la última vez que de verdad extrañamos a un personaje; tal vez no saltamos de estímulo en estímulo solo por gusto, sino porque estamos expuestos a un entorno que quiere que cambiemos de actividad constantemente.
