Dago García en el Politécnico Grancolombiano: La comedia, el fracaso y el arte de conectar con el público colombiano

¿Qué tienen en común el baile imborrable del Pirulino, las dinámicas de El Paseo o la nostalgia adolescente de La primera vez? Detrás de estos fenómenos de la televisión y el cine nacional está la pluma y la visión de Dago García. El reconocido productor y guionista colombiano visitó el Politécnico Grancolombiano para presentar su más reciente libro, Creatividad y escritura.

La comedia como lenguaje indispensable, uno de los ejes conceptuales de la jornada estuvo marcado por la relación entre la narrativa audiovisual y la identidad colectiva colombiana. Para García, el éxito en la industria del entretenimiento local no es fortuito: para triunfar en Colombia casi siempre hay que apelar a la comedia.

Sin embargo, aclaró que la comedia nacional no funciona simplemente como un chiste, sino como una herramienta de catarsis. Es el lente a través del cual la sociedad procesa sus paradojas y vicisitudes cotidianas.

Uno de los momentos más reflexivos de la presentación se dio cuando el productor abordó el comportamiento del público frente a los personajes ficcionales. Según García:

Colombia es un país que históricamente castiga a los ganadores y celebra los segundos puestos.

Esta particularidad cultural modifica radicalmente la manera en que la audiencia empatiza con las historias. El héroe perfecto o imbatible dista del ideal colombiano; por el contrario, la audiencia conecta con la vulnerabilidad, el tropiezo y el esfuerzo del desventajado.

El caso de Yo soy Betty, la fea:

Dago citó el histórico hito de la televisión nacional para ejemplificar el concepto de identificación. La novela creada por Fernando Gaitán funcionó masivamente porque “todos alguna vez en la vida nos hemos sentido feos, relegados o fuera de lugar”. Cuando el espectador se reconoce en la imperfección de un personaje, el enganche emocional con la trama se vuelve instantáneo e indestructible.

 

Más allá de las teorías narrativas, el libro y la conversación estuvieron nutridos por entretelones de la televisión nacional. Dago García reveló cómo se concibió el icónico baile de Pedro Coral en Pedro el Escamoso.

Lo que con el tiempo se convirtió en un fenómeno de la cultura popular no surgió como una coreografía meticulosamente ensayada en libreto, sino como una improvisación de producción en el set de grabación. La búsqueda de un contraste cómico entre la actitud confitada del personaje y una música que no encajaba del todo dio origen a una escena que marcaría la televisión de los años 2000.

 

En Creatividad y escritura, el autor comparte reflexiones y aprendizajes construidos a lo largo de su carrera. Durante el encuentro en el Poli, García insistió a los futuros comunicadores y realizadores sobre la necesidad de desmitificar el fracaso: las historias que no resultan son tan instructivas —o más— que los grandes éxitos de taquilla y sintonía.

La visita de Dago García dejó en el aire una lección clara para la nueva generación de contadores de historias: escribir para Colombia exige entender la idiosincrasia de su gente, abrazar la imperfección y encontrar en la risa la mejor estrategia para mirarnos al espejo.