Víctor Gaviria: memoria viva del cine colombiano en el FICCI

Entre anécdotas y memoria, el director y Ramiro Meneses conectaron pasado y presente en un diálogo con el público.

Por: Adrián Paz

En la mañana del jueves, a las 10:00 a.m., el histórico Teatro Adolfo Mejía se convirtió en un espacio de memoria, reflexión y cine. En el marco del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, el director colombiano Víctor Gaviria recibió un homenaje que reunió a estudiantes, cinéfilos y curiosos alrededor de una de las obras más crudas y emblemáticas del cine nacional.

Teatro Adolfo Mejía – Foto: Adrián Paz

La jornada incluyó la proyección de Rodrigo D: No Futuro, en su versión remasterizada de 2018. Esta ópera prima de Gaviria, convertida en clásico, volvió a la pantalla con una vigencia inquietante: la desesperanza juvenil, la violencia urbana y la marginalidad siguen resonando décadas después de su estreno.

El evento también contó con la presencia del actor Ramiro Meneses, protagonista de la película, quien acompañó la proyección y participó en un conversatorio posterior junto al director. Durante el Q&A, Gaviria compartió detalles sobre el proceso de casting, uno de los aspectos más característicos de su cine: el uso de actores naturales.

Victor Gaviria comparte ancedotas en el Ficci 65, Foto: Adrían Paz

“Eran jóvenes de Medellín, muchos vinculados a pandillas en ese momento”, explicó el director, recordando cómo construyó una narrativa desde la realidad misma de sus protagonistas. Esta decisión, que marcó un antes y un después en el cine colombiano, dotó a la película de una autenticidad difícil de replicar.

Foto: Adrián Paz

Por su parte, Meneses aportó una mirada íntima al proceso de rodaje. Entre risas y nostalgia, relató una de las anécdotas más reveladoras: el dinero que recibían durante la filmación —pensado para alimentación y transporte— muchas veces terminaba siendo usado por los jóvenes para comprar marihuana. Un detalle que, más allá de lo anecdótico, refleja el contexto social que la película retrata sin filtros.

El homenaje adquiere un significado especial al recordar la trayectoria de Gaviria, director de La vendedora de rosas, una de las obras más reconocidas del cine nacional y seleccionada en el Festival de Cannes, consolidando su lugar en la historia del cine latinoamericano.

Público en el homenaje a Victor Gaviria, Foto: Adrián Paz

Más que una retrospectiva, el evento fue un diálogo entre generaciones. En una ciudad como Cartagena, donde el cine se celebra pero también se cuestiona, la voz de Gaviria sigue siendo necesaria: incómoda, humana y profundamente real.