El Estéreo Picnic 2026 presencia el debut histórico de Lorde en Colombia

Tras años de espera, Lorde ofreció su primer concierto en Colombia el viernes 20 de marzo en el Festival Estéreo Picnic 2026, con un show que no solo recorrió su discografía, sino que reafirmó el vínculo emocional entre la artista y un público que la había esperado por más de una década.

Por: Adrián Paz

A las 9:45 p.m., el escenario Adidas se encendió para recibir a Lorde, una de las artistas más esperadas del festival. Su presentación, que se extendió hasta las 11:00 p.m., hizo parte del Ultrasound World Tour, centrado en su más reciente álbum “Virgin”, un trabajo íntimo donde la cantante explora su identidad, reflexiona sobre los trastornos de la conducta alimentaria, revisita antiguos amores y aborda la incertidumbre de atravesar el final de los veintes.

Desde el inicio, la conexión con el público colombiano fue evidente. La efusividad de los asistentes no pasó desapercibida para la artista, quien hizo una pausa para agradecer y pedir disculpas por la larga espera. De alguna manera reconociendo que ya había visitado países como Chile, Argentina y México, pero que Colombia había quedado pendiente. “Perdón por haber tardado tanto en venir”, expresó, asegurando además que ama al público colombiano y que espera regresar pronto, lo que desató una ovación inmediata.

Lorde interactuando con el público durante su presentación en el escenario adidas

Uno de los momentos más intensos de la noche llegó con “Ribs”, una de las canciones más emblemáticas de su carrera. En ella, Lorde captura con crudeza la ansiedad de crecer y el miedo a dejar atrás una juventud que se siente irrepetible. Versos como “it feels so scary getting old” resumen esa angustia generacional, mientras que la evocación de noches con amigos y vínculos íntimos construye una nostalgia que no es solo recuerdo, sino pérdida anticipada. En vivo, esa emoción se tradujo en un estallido colectivo: el público no solo cantó, sino que saltó al unísono, haciendo temblar el suelo del escenario con una intensidad pocas veces vista en el festival.

La carga emocional continuó con “Supercut”, una de las piezas más representativas de “Melodrama”. La canción explora cómo la memoria reconfigura las relaciones pasadas, convirtiéndolas en versiones idealizadas donde el dolor queda fuera de cuadro. La idea de reproducir en la mente un montaje perfecto —un “supercut”— revela esa tensión entre lo vivido y lo recordado. Durante el concierto, esta narrativa se reforzó visualmente cuando la artista se subió a una máquina de correr, simbolizando el intento constante de avanzar sin realmente salir del mismo lugar emocional.

Otro instante clave llegó con “Team”, de “Pure Heroine”, donde la artista sumó una dimensión política a la noche. Mientras interpretaba la canción, pronunció “Free Palestine” y en un juego de luces proyectó la bandera de palestina. El público respondió coreando con fuerza, convirtiendo el momento en uno de los más contundentes del concierto, donde lo musical y lo simbólico se entrelazaron.

Bandera de palestina proyectada durante la presentación de “Team”

La energía del show alcanzó picos altos con canciones como “Green Light”, “Perfect Places”, “The Louvre” y “What Was That”, pero fue la conexión constante con el público lo que sostuvo la intensidad durante toda la presentación. Cada tema fue recibido como un himno generacional, coreado con una entrega que confirmó por qué este era uno de los shows más esperados por la audiencia del pop alternativo en Colombia.

Lorde interpretando “The Louvre”

Más allá del repertorio, el concierto representó un encuentro largamente aplazado. No fue solo el debut de una artista internacional en el país, sino la materialización de una relación construida durante años a través de la música, las pantallas y la espera.

La noche del viernes 20 de marzo no solo saldó una deuda pendiente, sino que dejó claro que el vínculo entre Lorde y su público colombiano apenas comienza. Para muchos asistentes, fue uno de los shows más memorables del Festival Estéreo Picnic 2026; para otros, una experiencia que difícilmente podrá repetirse con la misma intensidad.