“Prosecution”, un retrato incómodo de la justicia alemana

Una fiscal sobrevive a un atentado racista y decide llevar el caso hasta las últimas consecuencias.
Pero en el camino descubre que la justicia que defiende podría estar del lado equivocado.

Por: Adrián Paz

En el marco del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2026, la película Prosecution, dirigida por el cineasta alemán- iraní Faraz Shariat, tuvo su estreno latinoamericano, consolidándose como una de las propuestas más políticas y provocadoras del festival. Más que un thriller judicial, la cinta se presenta como una crítica frontal a las grietas del sistema institucional alemán en tiempos de creciente tensión política.

La historia sigue a una fiscal de origen coreano que, tras sobrevivir a un atentado racista, decide emprender una búsqueda implacable para encontrar al responsable. Lo que inicia como un caso judicial pronto se convierte en una trama mucho más oscura: el culpable pertenece a un grupo neonazi con conexiones dentro de la policía. Así, Prosecution se adentra en un terreno incómodo donde la justicia deja de ser garantía y comienza a ser sospecha.

Faraz Shariat en la sala 3 de cinecolombia del C.C Plaza Bocagrande, durante el espacio de preguntas y respuestas luego de la proyección de “Prosecution” en el FICCI 65

Durante su paso por el FICCI 65, Shariat fue claro en la intención política de la película. El director explicó que pensó el proyecto como una forma de intervención en el debate público alemán, especialmente en un contexto electoral marcado por el ascenso de partidos de extrema derecha. Su idea inicial era que la película coincidiera con las elecciones, con el objetivo de generar conciencia en los votantes sobre las implicaciones de sus decisiones en las urnas.

Pero la potencia de Prosecution no recae únicamente en su discurso, sino también en su interpretación. La actriz protagonista Chen Emilie Yan, quien debuta en el cine con esta película, logra transmitir con fuerza la angustia, el aislamiento y la presión de ser una minoría racial dentro de un sistema que debería protegerla. Según el propio Shariat, trabajar con ella fue una experiencia reveladora: a pesar de ser su primera vez frente a la cámara, su actuación resulta profundamente auténtica.

Escena de “Prosecution” Fuente: The Film Verdict

Esa autenticidad tiene raíces personales. La actriz se apoyó en experiencias propias de discriminación racial para construir el personaje, lo que le permitió encarnar de manera visceral el sentimiento de acorralamiento que atraviesa toda la película. En pantalla, esa tensión se traduce en una protagonista constantemente vigilada, vulnerable y sola, enfrentándose no solo a un criminal, sino a toda una estructura que parece operar en su contra.

Visualmente, la película refuerza esta sensación con espacios fríos y cerrados, donde la protagonista parece perder aire a medida que avanza la historia. La narrativa construye así una atmósfera de asfixia que no solo responde al suspenso, sino a una crítica más profunda: ¿qué ocurre cuando las instituciones que deben impartir justicia están comprometidas?

Escena de “Prosecution”, Fuente: Otros Cines

Inspirada en casos reales que han evidenciado vínculos entre funcionarios alemanes y grupos neonazis, Prosecution no busca dar respuestas fáciles. Por el contrario, incomoda, cuestiona y obliga al espectador a mirar de frente una realidad que muchas veces se prefiere ignorar.