¿Vivimos en una Latinoamérica feminista?

A propósito del pasado 8M es considerable traer a la mesa de diálogo el tema de cómo se ha vivido el feminismo en Latinoamérica en el último tiempo. 

Por: Juanita Moreno  

El feminismo trasciende más allá de la fecha que conmemora a la mujer trabajadora, y la lucha está en todos lados, tiene más visibilidad en las calles como con marchas anuales del 25N de Ni Una Menos o los paros feministas del 8M; en las universidades, barrios y redes digitales, y también en instituciones y foros internacionales. Es interseccional, pues, incluye transfeminismos, ecofeminismos y liderazgos indígenas; diverso y resistente integrando jóvenes, migrantes y defensoras ambientales que lideran pese a amenazas.El feminismo trasciende más allá de la fecha que conmemora a la mujer trabajadora, y la lucha esta en todos los contextos cotidiano;  

Si bien, el feminismo en América Latina y el Caribe se vive como un movimiento vibrante y masivo que ha impulsado avances legislativos históricos, entre el año 2021 y 2026 se puede decir que -según fuentes oficiales- existe un panorama de conquistas impulsadas por movilizaciones como Ni Una Menos (que cumplió 10 años en 2025) y la Marea Verde, en medio de retrocesos en implementación y violencia que no cede. 

Como por ejemplo el movimiento ha logrado transformaciones concretas en derechos reproductivos, participación política y cuidados, como Argentina donde se implementó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo entre 2020 y2021; México que despenalizó el aborto a nivel federal en 2023 tras fallos de la Suprema Corte en 2021 -ya en 24 estados para 2025- ; o Colombia que lo despenalizó hasta la semana 24 en 2022. Esto marca un cambio histórico en una región que era de las más restrictivas. 

Mujeres en la marcha del 8M, Ciudad de méxico 2023

Según ONU Mujeres las mujeres ocupan alrededor del 35 % de los escaños parlamentarios por encima del promedio global y nueve países adoptaron leyes contra la violencia política hacia las mujeres. Con cuotas de paridad y liderazgo local creciendo, aunque con brechas en cargos ejecutivos.  Además, la región lidera globalmente con la Declaración de Tlatelolco en 2025 que reconoce el derecho al cuidado, recibirlo y autocuidado, que en países como Brasil incorporaron responsabilidades compartidas de cuidado en leyes. 

Sin embargo, no todo es color de rosa, la violencia y las desigualdades estructurales marcan el día a día, en temas de Violencia de género y femicidios pues no hay señales claras de disminución. En 2024, por ejemplo, al menos 3.828 mujeres fueron víctimas de femicidio o muerte violenta por razón de género en 26 países que para el Observatorio CEPAL son casi 11 diarias; o también que ONU Mujeres reporta que 2 de cada 3 mujeres han sufrido violencia física o sexual en su vida, con tasas más altas entre indígenas y afrodescendientes. 

Grupos conservadores y gobiernos han cerrado o debilitado ministerios de la mujer como Argentina, Panamá y Ecuador, representando una reducción en la capacidad de implementar políticas y promueve enfoques “familiares” que diluyen la agenda de género; por otra parte, las mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales, migrantes y con discapacidad aún enfrentan múltiples barreras cómo mayor mortalidad materna, informalidad laboral del 80 % en algunos sectores, y menor acceso a tierra y justicia. 

Entonces para Latinoamérica, el panorama se pinta de morado y verde o de resistencia y esperanza, conquistando derechos, pero también denunciando y luchando a diario por justicia.