A 10 años del atroz feminicidio de Yuliana Samboní, esto es lo que sabemos desde lo judicial.
A una década del crimen que estremeció al país, recordamos los hechos que marcaron este caso emblemático de feminicidio infantil y reconstruimos el camino judicial que definió responsabilidades, absolvió a otros implicados y cerró definitivamente el proceso. Esta es la historia año por año.
Por: Adrián Paz
2016
El crimen que sacudió a Colombia
El 4 de diciembre de 2016, Yuliana Samboní, una niña de 7 años, fue secuestrada en el barrio Bosque Calderón de Bogotá por Rafael Uribe Noguera, quien la trasladó a su apartamento, donde la violó, torturó y asesinó. La reacción inmediata de la comunidad y de las autoridades permitió ubicar al agresor pocas horas después, cuando fue encontrado en una clínica tras intentar huir mediante la excusa de un cuadro de intoxicación. Desde el inicio, las autoridades hallaron evidencias contundentes que lo incriminaban, y al mismo tiempo surgieron alertas sobre posibles manipulaciones en la escena del crimen, lo que abrió una línea de investigación hacia sus hermanos, quienes estuvieron presentes en el apartamento antes de la llegada de la Policía. La indignación social convirtió este hecho en un símbolo de lucha contra el feminicidio y la violencia sexual hacia niñas en Colombia.
2017
Condena ejemplar
Durante el proceso judicial adelantado en 2017, Rafael Uribe Noguera fue declarado culpable de feminicidio agravado, acceso carnal violento, secuestro y tortura. Inicialmente recibió una condena de 52 años de prisión, pero tanto la Fiscalía como la familia Samboní apelaron la decisión, argumentando que la pena debía reflejar con mayor severidad la brutalidad del crimen. Tras la revisión, la condena aumentó a 58 años, convirtiéndose en una de las penas más altas impuestas por feminicidio en el país. Este año consolidó el caso como referente judicial y social, y avivó los debates sobre la efectividad del sistema de justicia frente a crímenes de género.
2018
Un caso que no salió del debate público
En 2018 no se registraron avances formales dentro del proceso judicial, pero el caso siguió ocupando un lugar central en la opinión pública. Organizaciones, medios de comunicación y académicos continuaron analizando las implicaciones del feminicidio, la responsabilidad estatal en la protección de menores y las posibles omisiones en los primeros momentos de la investigación. La figura de Yuliana se convirtió en parte de las discusiones sobre política pública, prevención y acceso a la justicia para niñas en condiciones de vulnerabilidad.
2019
Absolución de los hermanos Uribe Noguera
En agosto de 2019, un juez absolvió a Francisco y Catalina Uribe Noguera, hermanos del responsable, quienes enfrentaban cargos por presunto encubrimiento y manipulación de pruebas. La decisión judicial concluyó que no existían pruebas suficientes que demostraran su participación en acciones destinadas a favorecer a Rafael o alterar la escena del crimen. Con este fallo, el Estado dio por cerrado el proceso en lo referente a otros posibles implicados, y la condena contra el principal responsable quedó en firme y sin posibilidades de revisión adicional.
2020–2024
Memoria, impacto y debates pendientes
Durante los años siguientes no surgieron nuevos procesos judiciales ni reaperturas del caso. Sin embargo, el feminicidio de Yuliana continuó siendo un punto de referencia en conmemoraciones, marchas y análisis sobre la violencia de género en Colombia. Cada aniversario fue acompañado por reflexiones sobre la deuda estatal en la protección de niñas, la necesidad de fortalecer la prevención del feminicidio y la importancia de incorporar un enfoque de género en la justicia. En 2024, a ocho años del crimen, la familia Samboní volvió a pronunciarse públicamente para recordar el dolor persistente y denunciar la falta de acompañamiento integral del Estado.
2026
Una década después
Hasta hoy no existen procesos judiciales activos relacionados con el caso ni investigaciones pendientes sobre otros posibles implicados. La condena contra Rafael Uribe Noguera continúa vigente, los hermanos permanecen absueltos y el expediente se considera completamente cerrado. A pesar de ello, el caso sigue latente en la memoria colectiva como un ejemplo de injusticia estructural, desigualdad social y violencia ejercida contra los cuerpos de las niñas más vulnerables del país.
10 años después…
Diez años después del feminicidio de Yuliana Samboní, su historia permanece como un referente inevitable en los debates sobre violencia contra niñas y mujeres, el funcionamiento del sistema judicial, las fallas en la protección de menores y la incidencia de privilegios económicos y sociales en la búsqueda de justicia. Su caso no solo marcó un antes y un después en la manera en que Colombia entiende y sanciona el feminicidio infantil, sino que continúa recordando al país la urgencia de garantizar entornos seguros y políticas efectivas para prevenir que algo así vuelva a ocurrir.
