María Fuell y el pop andino que conquista el BOmm

El BOmm fue el escenario que reunió a más de 160 artistas de Colombia y el mundo, y entre ellos, a María Fuell, la cantante nariñense que está llevando la energía del Carnaval de Negros y Blancos más allá de su territorio.

Por: Juanita María Moreno

El Bogotá Music Market funcionó como plataforma de promoción y circulación del sector musical, reuniendo a artistas, managers, sellos, editoriales y muchísimos actores más de este nicho. Se caracteriza por ser el epicentro donde dialogan escenas, territorios y comunidades musicales que en esta edición se amplió, dando paso a propuestas de distintos países.

A la pregunta de qué significa para un artista regional estar ahí, María Fuell puede responder mejor que nadie. Proveniente de Nariño, el departamento ubicado al sur del país, la artista trajo una de las voces más influyentes del pop andino, posicionándose como embajadora cultural de su región, con un impacto que conecta la tradición local con audiencias globales. En un showcase de 30 minutos donde la esencia del Carnaval de Negros y Blancos llenó la capital, interpretó canciones como Pai, Dejando Huella, Hija de los Andes y Bonito Carnaval -este último con un video musical que supera los 160 millones de visualizaciones en TikTok-.

Que en un cartel amplificado internacionalmente también haya espacio para una propuesta de pop andino desde el sur de Colombia es una señal de que el mercado está mirando más allá del eje bogotano y urbano. Estar en el BOmm no fue para Fuell una fecha más de agenda sino que significó el acceso a un ecosistema al que históricamente ha sido difícil entrar desde las regiones. Para la artista eso es claro: “Soy María Fuell y como hija de los Andes llevo mi tierra a donde quiera que vaya, soy mujer, soy nariñense y soy artista”, fueron las palabras de la cantante, que trae una propuesta musical distinta a la hegemónica colombiana.

Durante años, la industria musical del país se ha contado casi exclusivamente desde el reggaetón y el pop urbano producidos en Bogotá o Medellín. La presencia de Fuell, con una puesta en escena que fusiona sonidos andinos tradicionales con producción pop contemporánea, rompe ese relato único.

Y no es un caso aislado, en el cartel de esta edición del BOmm también hubo espacio para otras identidades regionales, como el vallenato de Yeison Landero o la propuesta experimental de Los Pirañas. Pero si hay una artista que encarna con mayor fuerza ese giro de la industria hacia las regiones, esa es María Fuell: la que llevó el Carnaval de Negros y Blancos a un escenario de negocios internacional, la que convirtió un fenómeno viral en un catálogo real de canciones, y la que hoy le pone nombre propio con acento nariñense a la descentralización de la música colombiana.

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